Introducción (Paco Peña)

El espectáculo PATRIAS fue encargado en 2014 por el Festival Internacional de Edimburgo que, con motivo del centenario de la Primera Guerra Mundial, dedicaba ese año toda su programación al tema de ‘guerra’. La idea era invitarme a aportar un trabajo sobre esa idea realizado en el lenguaje artístico del flamenco.

 

Así, volviendo atrás la vista hacia las numerosas guerras libradas en los últimos cien años, inevitablemente tuve que reflexionar sobre la contienda que más cerca estuvo de mi propia vida, es decir la Guerra Civil Española, ese otro terrible enfrentamiento ideológico del 1936 al 1939, causante de cientos de miles de muertes, y que produjo la frágil y magullada sociedad en la cual me tocó nacer a los pocos años del final del conflicto.

 

La vida, durante mi niñez y crecimiento, estaba claramente afectada por las consecuencias de la guerra y la realidad que ésta había legado a España; las muchas vidas perdidas y tantas otras devastadas eran recuerdos constantes de la extrema polaridad de ideologías que, cuando menos en parte, habían servido de acicate para el estallido de la guerra en sí y que sin duda se mantenían vivas y presentes. A pesar del contenido bello y profundo que encierra la palabra española “patria” decidí escoger para el espectáculo el título de PATRIAS, en plural, tratando así de transmitir la consciencia de esa realidad.

 

Entre el enorme número de víctimas que el enfrentamiento había ocasionado, se encontraba, para eterna vergüenza de mi país, Federico García Lorca, poeta fundamental, escritor, dramaturgo, músico y ser humano de cualidades únicas e inspiradoras, asesinado nada más estallar la contienda…

 

“Extraordinario, sí, a su propio compás ordinario, con esa naturalidad que sobrepasa a la naturaleza, porque es un don del cielo”.

                                                                                                                                                                                                                            (Jorge Guillén)

 

“Nunca he visto reunidos como en él, la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina… Era un multiplicador de la hermosura.(Pablo Neruda)

 

“…Tenía una expresión inteligente, rebosante de vitalidad, pero no eran muy atractivos ni su figura, ni sus movimientos... Apenas, sin embargo, se encontraba en su ambiente, que era recitar, tocar la guitarra o el piano y hablar de cosas que le interesaran, adquiría movimiento y todo él aparecía de una elegancia perfecta. La boca y los ojos armonizaban de modo tan admirable que no se podía permanecer insensible al gran atractivo que se desprendía de su persona. Las palabras fluían, entonces, agudas y penetrantes, y la entonación de su voz, más bien ronca, era de una belleza única. Todo quedaba transformado a su alrededor. Efectivamente, su presencia embellecía cuanto le rodeaba, como el cisne embellece el lago en que, al deslizarse, se refleja”…

(Ana María Dalí)


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