Agenda de la Directora
 

Durante los años que Paco y yo hemos trabajado juntos me he familiarizado con la forma en que nuestros proyectos se crean. Empiezan por una llamada telefónica de Paco para decirme que tiene el núcleo de una idea. Yo siempre respondo con toda mi atención; he aprendido que "las ideas pequeñitas" de Paco son en realidad enormes proyectos disfrazados de modestas reflexiones iniciales.

A seguida cenamos juntos varias veces en su casa en Londres – su mujer Karin cocina y nos ofrece consejos discretos pero esenciales. Escuchamos a fragmentos de música, tratando de llegar al centro de la idea que nos circunda sin forma. Es un proceso que me trae enormes recompensas. Me trae un curso intensivo de español – y en el caso de este espectáculo – me enseña la musicología e historia venezolana, así como el reforzamiento de mi convicción que la expresión cultural llega al centro de muchos aspectos de la identidad personal y nacional. En cuanto a lo que le aporta a Paco, a Paco le daré la palabra para explicarlo un día – sea lo que sea,  llevamos casi 8 años trabajando juntos.

Paco es un músico virtuoso con un gran amor y respeto por la historia y el arte de los pueblos del mundo. Su comprensión y pasión por el flamenco dirige todo su pensamiento, pero en lugar de dejarle estrecho de miras, es  al contrario. Le permite un aprecio profundo y una curiosidad acerca de cómo surgen y perduran otras tradiciones artísticas.

Al explorar la relación arraigada entre Venezuela y España, nuestra principal preocupación fue el deseo de presentar la riqueza y variedad de la paleta musical venezolana. Queríamos mostrar las semejanzas con el flamenco, tanto en la música y la danza, igual que bien observar las diferencias. Paco tiene una compañía formidable de artistas flamencos, pero por dónde empezar con Venezuela.

Sucedió que cuando estábamos concibiendo el espectáculo, yo al mismo tiempo acudía a la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en el Southbank Centre. Rodeada cada noche por jóvenes músicos con el célebre Maestro Abreu y Gustavo Dudamel se me hizo evidente que los flamencos comparten con los venezolanos la realidad de que su música y tradiciones de danza no existen sólo para el escenario, sino que son la expresión natural cada noche de su propia voz . Paco y yo exploramos varios caminos hasta que contactamos con la compañía que se une a la colaboración que se traducirá en Flamenco sin Fronteras.
 

24 de agosto


Estoy sentada en una sala de ensayo en Córdoba mientras que la compañía produce ritmos delicados entre los pasos de flamenco y la percusión africana tan prominente en la música de América Latina. En la sala se observa un talento formidable, y la concentración necesaria para tratar de entender y contribuir a otra tradición. Hace 46 grados en la calle. La antigua ciudad amurallada de Córdoba atrapa el calor hasta que el más mínimo movimiento resulta sofocante. Pero aquí dentro, los bailarines aporrean el suelo y giran y tuerzen sus cuerpos durante horas, impulsados por la riqueza de música y de cante que Paco ha reunido. El espectáculo se basa en la relación entre las formas venezolanos y españolas por lo que rápidamente se convierte también en la relación entre artistas de ambos países, ya que admiran y aprenden los unos de los otros. Se crean amistades y se comparten chistes - el sudor es un gran nivelador.

Es la hora del almuerzo y la hermana de Paco llega con enormes platos de comida para 15 artistas rapaces. Me hace pensar en los viejos tiempos, cuando las hermanas, esposas e hijas de los trabajadores del campo les traían pan, queso y vino . De hecho Paco está hablando ahora por teléfono con sus hijas; Elvira, su manager y Elena, su técnico de sonido. Es un asunto de familia como el flamenco siempre ha sido, y refleja que una de las muchas razones por las que Paco es un músico extraordinario puede ser porque él permanece arraigado a su vida comunitaria y familiar.

Jude Kelly