Notas de la Directora
Un hombre pequeño y humilde coge su guitarra y catorce pares de ojos se dirigen hacia él; catorce cuerpos quietos cuando él empieza a tocar una parte lenta de una alegría. Todos los que estamos presentes en el ensayo, un público íntimo, sabemos que es un privilegio verlo.
 
La interpretacíon magistral por Paco Peña del arte flamenco. Un bailaor de levanta y comienza una respuesta de torciones sensuales, y observo su sexualidad digna y asegurada – las manos, la cabeza, los muslos y el trasero, todos implicados en este amorío con la música. Esta niña tiene ‘ATTITUDE’; una artista flamenca de pura sangre sin la mas mínima pizca de tener la inclinación británica de decir ‘sólo soy bailaora’. Y no lo es – es una improvisadora de pasos, una interprete de ambientes, una preservadora de tradición que  entiende que su trabajo incluye incitar, desafiar, provocar e inspirar a su público y a sus compañeros artistas.
Pero hoy estos dos son los mismos y los cantaores, guitarristas bailaores y el percusionista les prestan la misma atención e aprecio a ella y a Paco que les daria un público de admiradores. La pieza termina y los tres guitarristas más de la compañía se empeñan en hablar con Paco – uno de ellos es un artista importante de la guitarra flamenca moderna, pero está claro que la complejidad y la sutileza del estilo más clásico de Paco le conmueve. Paramos para tomar café. En este estudio sevillano he estado dirigiendo el nuevo espectáculo de Paco Peña, ‘Voces y Ecos’. Mi posición ventajosa de extranjera y colega me da la oportunidad diariamente de observar las tensiones creativas que aporta el flamenco de hoy en día, que exige el derecho de experimentar con el modernismo intenso, mientras preserva y honra sus raices creativas.
 
La palabra flamenco se refiere al cante, y el cantaor sigue siendo el sumo sacerdote – imperturbables mientras emiten apasionados anhelos, llantos y reflexiones filosóficas, estrellas de pop potentes con un repertorio clásico. El baile responde al cante, - y a la percusión – esos extraordinarios taconeos y palmas crean las tensiones y los crescendos. La guitarra, aunque siempre presente, y con grandes representantes como Ramón Montoya y Niño Ricardo, no llegó a tener un estado realmente celebrado hasta los años 50 y 60 cuando Sabicas, un artista español viviendo en EEUU, creó una serie de grabaciones seminales que inspiraron a una generación de jóvenes músicos a llevar al toque flamenco a otro nivel de éxito, y más tarde, Paco de Lucia empezó un movimiento hacia la experimentación con otras influencias – jazz, blues, rock etc. Durante todo este tiempo, el bailaor mantuvo su posición como solista e interprete y los elementos desenfrenados y fluidos de improvisación dentro del marco de los bailes conocidos aumentaron la reputación de cada artista según su talento, sensibilidad e innovación. Entonces – se acabó el café y en el estudio se empieza un ensayo largo e intensamente detallado con el joven coreógrafo Fernando Romero. Observo como enseña pasos complejos y exigentes sin ninguna posibilidad de adaptación ni de desviación. Las divas bailaoras ya no asumen la supremacía artística, sino que trabajan duro siguiendo su laberinto de pasos, respectuosas de su papel en la nueva arquitectura de la corriente moderna del flamenco. Como la guitarra en los años 70, el baile flamenco se ha propulsado hacia el flujo global de influencia y contra-influencia, dando y recibiendo en el gran mercado cultural. Las guitarras son precisas y repiten sus frases una y otra vez hasta que el baile aparece como obra enteramente concebida y ensayada. Hay elementos de baile contemporáneo, del tap americano y del ballet que aparecen momentaneamente y sin embargo sigue siendo la esencia del flamenco. Pero siempre fue así. El flamenco en sí es una mezcla rica de sociedades árabes, judías, andaluzas y gitanas, y su fecundidad se basa en su capacidad de absorber nuevas influencias.
 
Observo a Paco quien observa a Fernando. El hombre mayor, celebrado como músico y admirado por su dedicación a las posibilidades teatrales del flamenco, quiere extender su plataforma a las generaciones de jóvenes artistas. Voces y Ecos tiene doble sentido – mira hacia atrás a las comundidades que dieron luz al flamenco y a los artistas que lo desarollaron, y pide que sus ecos y sus voces sobrevivan dentro de nosotros, pero el poeta Antonio Machado, quien escribió esta frase, ofreció otro sentido también. “Despertad cantaores, acaben los ecos, empiezen las voces”.
 
Este espectáculo sumerge al público y al artista en las formas tradicionales del flamenco que nacieron alrededor de hogares y que más tarde se refinaron en los cafés cantantes del principio de los años 1900 – (el equivalente a los primeros clubs de jazz en Nueva Orleans) – y a seguida nos lanza hacia la actualidad con toda su urgencia urbana. Requiere que todos los solistas, de todas edades y todo origen aprendan elementos nuevos el uno del otro, atravesando generaciones y estilos. Yo trabajo con la compañía – yo que no conozco nada del español, con ellos que no conocen nada del ingles – usando un interprete. Me siento a la vez como profesora y estudiante, mientras doy forma a este espectáculo, aprendiendo de Paco y dirigiendo el proceso teatral todos los días de las 2 a las 8 de la tarde. Cuando acabamos llega la hora de tapas y cerveza, y te imaginarías que la compañía se retiraría para acostarse. Pero no es el caso. Ha llegado la Bienal de Sevilla, cantidad de espectáculos se han montado por toda la ciudad, y los públicos llegan de todas partes. Es el festival de Edimburgo del flamenco – entonces visitamos espectáculos, los criticamos y analizamos – una compañía de artistas de entre 22 y 62 años – todos metidos y tan apasionadamente comprometidos al futuro del flamenco como es posible ser. Paco dice “Si las raices son veraces, que se cultive el futuro.
 
Jude Kelly